Archivo del Blog

domingo, 18 de noviembre de 2018

ORACIÓN DE AGRADECIMIENTO DESPUÉS DE CADA HORA DE LA AGONÍA EN EL HUERTO


¡Oh dulcísimo Señor mío!, te doy gracias por haberte dignado a tenerme por compañía durante al menos una hora de tu tremenda agonía en el huerto de Getsemaní. ¡Ah, demasiado poco consuelo has hallado en mí, oh mi buen Jesús!, pero tu infinito amor y la sobreabundante caridad de tu piadosísimo Corazón, hace que hasta en el más pequeño acto de compasión que la criatura te ofrezca encuentres alivio. ¡Ah, jamás podré olvidar la vista de tu adorable persona cuando se encontraba temblando, abatida, abrumada, humillada hasta el polvo y toda llena de sudor de sangre en la terrible oscuridad del huerto! ¡Oh Jesús, he podido experimentar que el estar contigo en tus sufrimientos, el sentir aunque sea una sola gota de la amargura llena de angustia de tu Corazón Divino, es la suerte más grande que se puede llegar a tener sobre la tierra!

¡Oh Jesús, renuncio generosamente a todas las cosas terrenas y fáciles! ¡Te quiero solamente a ti, oprimido, penante y afligido Señor mío, y quiero acompañarte fielmente desde este huerto hasta el Calvario!

¡Oh Jesús!, haz que yo también sea capturado junto contigo; arrastrado contigo de tribunal en tribunal; hazme partícipe de los ultrajes, los insultos, los salivazos y las bofetadas que tus enemigos te harán sufrir; condúceme contigo de Pilato a Herodes y de Herodes a Pilato; átame junto contigo a la columna y haz que yo sienta parte de la flagelación; dame algunas de tus espinas; haz que yo también sea condenado a morir crucificado junto contigo: tú cual víctima de amor por mí y yo cual víctima expiatoria por mis pecados; concédeme tener la misma suerte del Cirineo para seguirte hasta el Calvario y que junto a ti yo sea clavado sobre la cruz, agonice y muera contigo.

¡Oh Madre Dolorosa!, tú que me has ayudado a tener compasión de Jesús agonizante en el huerto, ayúdame a estar junto contigo crucificado sobre la misma cruz de Jesús y a saber ofrecerle las reparaciones más dignas, junto con los mismos méritos de su pasión y muerte de cruz. Amén.

LAS TRES HORAS DE AGONÍA EN EL HUERTO DE GETSEMANÍ. ORACIÓN DE PREPARACIÓN


¡Oh Divino Redentor mío!, Jesús, te suplico que junto con tus tres amados apóstoles me lleves también a mí para asistir a tu agonía en el Huerto de los Olivos. Prevenido por el dulce reproche que le hiciste a Pedro y a los otros dos apóstoles que se encontraban durmiendo, yo quiero velar por lo menos una hora contigo en este huerto de Getsemaní, quiero sentir por lo menos una herida de tu Corazón agonizante, uno de los alientos de tu respiro afanoso. ¡Quiero fijar mi mirada sobre tu divino rostro y contemplar cómo empalidece, cómo se turba, cómo se angustia, cómo se encorva hasta la tierra!

Ya veo, oh penante Jesús mío, cómo tu divina persona vacila y cae, cómo tus manos entumecidas se unen. ¡Comienzo a oír tus gemidos, tus gritos de amor y de incomprensible dolor que elevas al cielo! ¡Oh Jesús mío, agonizante en este lúgubre huerto de Getsemaní, haz correr en mí, en esta hora en que te acompañaré, un río, unas gotas de tu adorabilísima sangre que ya de todos tus adorables miembros estás sudando como a torrentes! ¡Oh baño preciosísimo de mi Sumo Bien que por mí agoniza, ah, haz que yo te beba hasta la última gota, que contigo beba al menos un sorbo del amargo cáliz de mi amadísimo Jesús, y que sienta dentro de mí las penas de su Divino Corazón; es más, haz que sienta que se me rompe el corazón por el arrepentimiento de haber ofendido a mi Señor, que por mí se encuentra reducido a una agonía mortal!

¡Ah, Jesús mío, dame la gracia, ayúdame para poder penar, suspirar y llorar junto contigo, por lo menos una sola hora en el Huerto de los Olivos!
¡Oh Madre Dolorosa, haz que yo sienta la compasión de tu Corazón traspasado por la agonía de Jesús en este huerto!

Así sea.

ACCIÓN DE GRACIAS PARA DESPUÉS DE CADA HORA



¡Amable Jesús mío!, tú me has llamado en esta Hora de tu Pasión para hacerte compañía y yo he venido. Me parecía sentirte lleno de angustia y de dolor, orando, reparando y sufriendo, y que con tus palabras más conmovedoras y elocuentes suplicabas por la salvación de todas las almas. He tratado de seguirte en todo, y ahora, teniendo que dejarte para cumplir con mis habituales obligaciones, siento el deber de decirte « gracias » y « te bendigo ».

¡Sí, oh Jesús!, gracias, te lo repito mil y mil veces, y te bendigo por todo lo que has hecho y padecido por mí y por todos. Gracias y te bendigo por cada gota de sangre que has derramado, por cada respiro, por cada pálpito, por cada paso, palabra, mirada, amarguras y ofensas que has soportado. Por todo, ¡oh Jesús mío!, quiero sellarte con un gracias y te bendigo. ¡Ah, Jesús!, haz que de todo mi ser salga hacia ti una corriente continua de gratitud y de bendiciones, para atraer sobre mí y sobre todos la fuente de tus bendiciones y de tus gracias.

¡Ah Jesús mío!, estréchame a tu Corazón y con tus santísimas manos sella todas las partículas de mi ser con tu bendición, para que así no pueda salir de mí más que un himno continuo de amor hacia ti.

Por eso me quedo en ti para seguirte en lo que haces, antes bien, obrarás tú mismo en mí. Y yo desde ahora dejo mis pensamientos en ti para defenderte de tus enemigos, el respiro para cortejarte y hacerte compañía, el pálpito para decirte siempre Te amo y repararte por el amor que no te dan los demás; las gotas de mi sangre para repararte y para restituirte los honores y la estima que te quitarán con los insultos, salivazos y bofetadas, y dejo mi ser para hacerte guardia.

Dulce Amor mío, debiendo atender a mis ocupaciones quiero quedarme en tu Corazón. Tengo miedo de salirme de él, pero tú me tendrás en ti, ¿no es así? Nuestros latidos se tocarán sin cesar, de modo que me darás vida, amor y estrecha e inseparable unión contigo. ¡Ah, te suplico, oh Jesús mío!, si ves que alguna vez estoy por apartarme de ti, que tus latidos se hagan más fuertes en los míos, que tus manos me estrechen más fuertemente a tu Corazón, que tus ojos me miren y me hieran con sus saetas de fuego, para que al sentirte, de inmediato yo me deje atraer hacia ti y así no se rompa nuestra íntima unión. ¡Oh Jesús mío!, hazme la guardia para que no vaya a hacer alguna de las mías. Bésame, abrázame, bendíceme y haz junto conmigo todo lo que yo debo hacer.

ORACIÓN DE PREPARACIÓN PARA ANTES DE CADA HORA



¡Oh, Señor mío Jesucristo!, postrado ante tu divina presencia, suplico a tu amorosísimo Corazón que quiera admitirme a la dolorosa meditación de las 24 Horas de tu Pasión, en las que por amor nuestro quisiste sufrir tanto en tu cuerpo adorable y en tu alma santísima, hasta llegar a la muerte de cruz. ¡Ah!, ayúdame, dame tu gracia, amor, profunda compasión y entendimiento de tus padecimientos, mientras medito la hora ____.

Y por aquellas horas que no puedo meditar, te ofrezco la voluntad que tengo de meditarlas, y es mi intención meditarlas durante todas aquellas horas en las que estoy obligado a ocuparme de mis deberes o a dormir. Acepta, ¡oh misericordioso Jesús mío, Señor!, mi amorosa intención, y haz que sea de provecho para mí y para muchos como si efectivamente hiciera santamente todo lo que quisiera practicar.

Te doy gracias, ¡oh Jesús mío!, por haberme llamado a unirme a ti por medio de la oración; y para complacerte todavía más, tomo tus pensamientos, tu lengua, tu Corazón y con ellos quiero orar, fundiéndome del todo en tu Voluntad y en tu amor; y extendiendo mis brazos para abrazarte, apoyo mi cabeza sobre tu Corazón y empiezo..